Cruceiros PDF Imprimir E-Mail

Son numerosos los cruceiros que por estas tierras pueden contemplarse, sobre todo obras sencillas pero tradicionales que señalan cruces de caminos, proximidades de capillas o recuerdo hecho en piedra de promesas. Hasta aparecen en terrenos privados, con lo que señalan la pervivencia de esta ancestral costumbre gallega.

Aparte estas cruces que recordamos, reflejo de una tradición hoy en día viva, hay dos ejemplares especialmente reseñabas y de características bien distintas: uno en Agualada, que es ayuntamiento de Laracha, y otro en Rabadeira, Coristanco, aunque también es digno de mención el interesante ejemplar del atrio del antiguo convento de Soandres.

En Agualada, frente a su iglesia y lindando con la carretera principal, se levantó en estos últimos años un bellísimo cruceiro. Podríamos llamarlodesenclavo por la escena que se representa en su cruz: el Cristo ya tiene su brazo derecho separado del madero y recoge su cuerpo un monje franciscano subido a una escalera; otro personaje, también empinado hasta la cruz en otra escalera, arranca el clavo que aún sujeta la mano izquierda. Al otro lado están representadas las tres marías, y al pie de la obra, en el amplio pedestal, aparecen esculpidas en piedra otras escenas piadosas. En conjunto es una obra primorosamente esculpida.

Con ser el caso de Agualada merecedor de nuestra atención, no lo es menos el valioso y antiguo cruceiro de Rabadeira. Puede contemplarse al borde de la carretera que, con inicio a la salida de Coristanco, lleva dirección a Muros. Se trata de una obra con extraordinario valor histórico por su antigüedad: el Cristo, despegado casi de la cruz, tiene a sus pies la Virgen y San Juan, como en la clásica representación de la escena del Calvario, y es de señalar que este detalle es prácticamente exclusivo de los ejemplares anteriores al año 1600. Pieza única en su estilo y merecedora de muy especial atención.

 
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